REGNUM MARIAE

REGNUM MARIAE
COR JESU ADVENIAT REGNUM TUUM, ADVENIAT PER MARIAM! "La Inmaculada debe conquistar el mundo entero y cada individuo, así podrá llevar todo de nuevo a Dios. Es por esto que es tan importante reconocerla por quien Ella es y someternos por completo a Ella y a su reinado, el cual es todo bondad. Tenemos que ganar el universo y cada individuo ahora y en el futuro, hasta el fin de los tiempos, para la Inmaculada y a través de Ella para el Sagrado Corazón de Jesús. Por eso nuestro ideal debe ser: influenciar todo nuestro alrededor para ganar almas para la Inmaculada, para que Ella reine en todos los corazones que viven y los que vivirán en el futuro. Para esta misión debemos consagrarnos a la Inmaculada sin límites ni reservas." (San Maximiliano María Kolbe)

martes, 16 de mayo de 2017

EL PAPA FRANCISCO REINTERPRETA FÁTIMA

 15/05/17 12:05 AM por Roberto de Mattei
Quinientas mil personas esperaban al papa Francisco en la explanada del santuario de Fátima para asistir a la canonización de los pastorcitos Francisco e Jacinta, de 9 y 11 años respectivamente, y que junto con su primita Lucía dos Santos vieron a la Virgen y escucharon sus palabras entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917. La canonización se ha llevado a cabo, y la Iglesia ha inscrito en el elenco de los santos a los niños no mártires más pequeños de su historia. Su prima Lucía, fallecida en 2005, se encuentra en proceso de beatificación.
Eso sí, lo que esperaban los devotos de Fátima de todo el mundo no era sólo la canonización de los videntes, sino también el cumplimiento por parte del Papa de algunas peticiones de la Virgen no realizadas todavía.
Dos centenarios contrapuestos se cumplen este año: el de las apariciones de Fátima y el de la Revolución Bolchevique de Lenin y Trotsky, que tuvo lugar en Rusia el mismo mes en que en Portugal finalizaba el ciclo mariano. La Virgen anunció en Fátima que Rusia propagaría sus errores por el mundo, y que dichos errores darían lugar a guerras, revoluciones y persecuciones contra la Iglesia. Con miras a evitar estas desgracias, la Virgen pidió ante todo un sincero arrepentimiento de la humanidad y el regreso a los principios del orden moral cristiano. A esta necesaria enmienda por parte de los cristianos, la Virgen añadió dos pedidos concretos: la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María, realizada por el Papa en unión con todos los obispos del mundo, y la difusión de la práctica de los primeros sábados de mes, consistente en unirse a Ella y confesar y comulgar durante cinco sábados consecutivos, meditando por quince minutos y rezando el Santo Rosario.
Las autoridades eclesiásticas nunca han promovido la difusión de la práctica de los primeros sábados de mes, y los actos pontificios de encomienda y consagración a la Virgen han sido parciales e incompletos, pero sobre todo -y desde hace al menos cincuenta años-, los sacerdotes han dejado de predicar el espíritu de sacrificio y de penitencia, tan íntimamente ligado a la espiritualidad de los pastorcillos recién canonizados. Cuando en 1919 Lucía visitó a Jacinta en el hospital en vísperas de la muerte de ésta, su conversación se centró en los padecimientos ofrecidos por ambas a fin de evitar a los pecadores las terribles penas del Infierno que les había mostrado la Virgen.
El papa Francisco, que nunca había estado en Fátima, ni siquiera siendo sacerdote, pasó por alto todos estos temas. El 12 de mayo, en la Capilla de las Apariciones, presentándose como «obispo vestido de blanco», el Papa declaró: «Vengo como profeta y mensajero para lavar los pies a todos, en torno a la misma mesa que nos une». Tampoco hubo invitación a imitar el ejemplo de Francisco y Jacinta. «Recorreremos, así, todas las rutas, seremos peregrinos de todos los caminos, derribaremos todos los muros y superaremos todas las fronteras, yendo a todas las periferias, para revelar allí la justicia y la paz de Dios». En su homilía del 13 de mayo en la explanada del santuario, Francisco recordó a todos sus hermanos «en el bautismo y en la humanidad, en particular los enfermos y los discapacitados, los encarcelados y los desocupados, los pobres y los abandonados», e hizo una invitación a descubrir de nuevo «el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor».
La dimensión trágica del mensaje de Fátima, que gira en torno a los conceptos de pecado y castigo, ha quedado desechada. La Virgen le había dicho a la pequeña Jacinta que las guerras no son otra cosa que el castigo por los pecados del mundo, y que los pecados que llevan más almas al Infierno son los que atentan contra la pureza. Si actualmente vivimos una «tercera guerra mundial a pedazos», como ha afirmado con frecuencia el papa Francisco, es imposible no relacionarlo con la terrible avalancha de inmoralidad contemporánea, que ha llegado hasta el punto de legalizar la inversión de las leyes morales. La Virgen le dijo también a Jacinta que si no había enmienda y penitencia, la humanidad sería castigada, pero al final su Corazón Inmaculado triunfaría y el mundo entero se convertiría. Hoy en día no sólo se aborrece la palabra castigo porque la misericordia de Dios borra todo pecado, sino que la idea misma de conversión desagrada, ya que el proselitismo, según el papa Francisco, «es el veneno más fuerte contra el camino ecuménico».
Es necesario reconocer que el mensaje de Fátima, reinterpretado según las categorías sociológicas del papa Bergoglio, tiene poco que ver con el profético anuncio del triunfo del Corazón Inmaculado de María, que hace cien años la Virgen dirigió al mundo.
Roberto de Mattei
(Traducido por J.E.F)

lunes, 15 de mayo de 2017

LA DESTRUCCIÓN DE FÁTIMA

Ofrecemos a los lectores, especialmente a los Sacerdotes, este artículo de Antonio Socci como materia de reflexión y como "provocación" espiritual para que cada uno tome conciencia de la triste situación en la que se encuentra la Iglesia militante y saque las consecuencias apropiadas; aquellas que esperan el Señor y el Corazón Inmaculado de María.
No es difícil para nadie, con el mínimo esfuerzo, acertar con la traducción correcta.
¡Laus Deo, Virginique Matri! 
http://www.antoniosocci.com/distrutto-anche-fatima-messaggio-della-madonna-nella-foto-bergoglio-piedi-davanti-al-ss-sacramento-al-solito-linginocchiatoio-lasciato-inutilizzato/

viernes, 12 de mayo de 2017

EL MENSAJE DE FÁTIMA


La Iglesia celebra con gozo el centenario de las apariciones de Fátima y acoge con devoción los mensajes que la Blanca Señora confió a los tres humildes pastorcitos para que fuesen transmitidos a la Iglesia y al mundo.
Con ocasión de la celebración del centenario el Papa Francisco acude estos días a Fátima como peregrino a los pies de Nuestra Señora y con tal motivo va a inscribir en el catálogo de los Santos a los pequeños Jacinta y Francisco Marto, a quienes Nuestra Señora se apareció en 1917.
El Mensaje de Fátima, en general, no es complicado. Sus pedidos son de oración, reparación, arrepentimiento y sacrificio, y abandono del pecado. Antes de que Nuestra Señora se apareciera a los tres niños: Lucía, Francisco y Jacinta, los visitó el Ángel de la Paz. El Ángel preparó a los tres niños para recibir a la Santísima Virgen María
El Ángel enseñó a los niños la manera ferviente, atenta y compuesta en que nosotros debemos rezar, y la reverencia debida a Dios en la oración. También les explicó la gran importancia de la oración y de hacer sacrificios en reparación por las ofensas cometidas contra Dios. El les dijo: “Haced de todo lo que podáis un sacrificio y ofrecedlo a Dios como un acto de reparación por los pecados por los que él es ofendido, y de súplica por la conversión de los pecadores.” En su tercera y última aparición a los niños, el Ángel les dio la Santa Comunión, y les mostró la manera propia de recibir a Nuestro Señor en la Eucaristía: los tres de rodillas para recibir la Comunión; a Lucía le dio la Sagrada Hostia en la lengua y luego hizo compartir a Francisco y a Jacinta la Sangre del Cáliz.
Nuestra Señora en cada una de sus apariciones insistió en la importancia de rezar el Rosario, pidiendo a los niños rezar todos los días el Rosario por la paz del mundo. Otra parte principal del Mensaje de Fátima es la devoción al Inmaculado Corazón de María, terriblemente ultrajado y ofendido por los pecados de la humanidad. Ella mostró a los niños Su Corazón, rodeado de espinas punzantes (que representan los pecados contra Su Inmaculado Corazón). Los tres pequeños comprendieron que los sacrificios ofrecidos con amor contribuyen a la reparación de las ofensas que agravian el Corazón Inmaculado de María.
Los niños vieron también que Dios está terriblemente ofendido por los pecados de la humanidad, y que desea que cada uno de nosotros y que toda la humanidad abandone el pecado y haga reparación por sus crímenes a través de la oración y el sacrificio. Nuestra Señora suplicó con tristeza: “¡No ofendan más a Dios Nuestro Señor, pues ya está muy ofendido!”
Nuestra Señora también dijo a los niños que rezaran y se sacrificaran por los pecadores, para salvarlos del infierno. Luego les mostró brevemente una visión del infierno, después de lo cual Nuestra Señora les dijo: “Habéis visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón. Si se hace lo que digo, muchas almas se salvarán y habrá paz.”.
Ella dijo que si la gente no dejaba de ofender a Dios, El castigaría al mundo severamente por medio de la guerra, el hambre y la persecución de la Iglesia, y la persecución del Santo Padre. Para evitar esos castigos, Nuestra Señora ofreció un remedio: Ella volvería a pedir la Consagración de Rusia a Su Inmaculado Corazón y la Comunión de Reparación de los Cinco Primeros Sábados. Si se atendían sus pedidos habría paz. Si no, Rusia esparciría sus errores por el mundo, causando guerras y persecuciones contra la Iglesia, el martirio de los buenos y la aniquilación de varias naciones. El Santo Padre sufriría mucho.
Nuestra Señora nos señaló la raíz específica de todas las desgracias del mundo, lo único que causa guerras mundiales y tan terribles sufrimientos: el pecado. Ella dio luego una solución, primero a los individuos, y luego a los líderes de la Iglesia. Dios pide a cada uno de nosotros dejar de ofenderlo. Debemos rezar, especialmente el Rosario. Por el rezo frecuente del Rosario, obtendremos las gracias que necesitamos para vencer el pecado. Dios quiere que tengamos devoción al Inmaculado Corazón de María y trabajemos para difundir esta devoción a través del mundo. Nuestra Señora dijo: “Mi Inmaculado Corazón será vuestro refugio y el camino que os llevará a Dios”.  Si nosotros queremos ir a Dios, debemos tomar el camino seguro hacia Él, por medio de la devoción verdadera al Inmaculado Corazón de Su Madre.
Cuando la Hermana Lucía preguntó a Nuestro Señor por qué no convertía a Rusia sin la solemne consagración pública, nombrando específicamente a esa nación, Jesús respondió:
Porque quiero que toda Mi Iglesia reconozca esa consagración como un triunfo del Inmaculado Corazón de María, para después extender su culto y poner, al lado de la devoción a Mi Sagrado Corazón, la devoción a este Corazón Inmaculado.
La devoción al Inmaculado Corazón de María es central en el Mensaje de Fátima. Dios determinó que la Consagración de Rusia y la Comunión de Reparación en los Primeros Sábados son los medios para implementar esta devoción a lo largo del mundo, y encomendó esta tarea al Papa y a los obispos, y a las almas individuales, para practicar y promover esta devoción.
Para estar aún más cerca de Ella, y por lo tanto de Su Hijo, Nuestra Señora señaló la importancia de rezar al menos cinco decenas del Rosario diariamente. Ella nos pidió usar el Escapulario del Carmen, como símbolo de nuestra consagración a Ella. Y debemos hacer sacrificios, especialmente el sacrificio de cumplir nuestros deberes diarios, en reparación por los pecados cometidos contra Nuestro Señor y Nuestra Señora. Ella señaló también la necesidad de las oraciones y sacrificios para salvar del infierno a los pobres pecadores. El Mensaje de Fátima a las almas individuales, está resumido en estas cosas.
El Papa Pablo VI dijo que los mensajes de Fátima son un recordatorio de las verdades principales del Evangelio que por olvidadas y abandonadas, la Virgen movida por su amor maternal viene a recordar a los hombres en pleno siglo XX.
Porque el Evangelio comienza con la llamada de Jesús a la conversión, y en la entraña del evangelio se encuentran las enseñanzas de Jesús:
- “Si no hicieseis penitencia todos pereceréis”
- “El mandamiento primero  y principal es este: amarás al Señor tu Dios con todas tus fuerzas, con toda tu mente y con todo tu corazón”
- “El que quiera venirse conmigo que cargue con su cruz cada día y me siga”.
Fátima nos devuelve, pues, al corazón del evangelio en cuyo centro se alza la cruz redentora de Jesús. Esa cruz que es escándalo para los judíos, necedad para los griegos, pero para los que aman a Dios es fuerza y sabiduría de Dios.
Nuestra Señora viene a recordarnos lo que ya dijera el Apóstol Pablo a los primeros cristianos: “mirad que hay muchos que viven como enemigos de la cruz de Cristo”.
Fuera de esa cruz no hay salvación posible. Sólo ella es el camino para el cielo.

FRANCISCO ANTE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA


Salve Reina, Bienaventurada Virgen de Fátima, Señora del Corazón Inmaculado, refugio y camino que conduce a Dios.
Peregrino de la Luz que procede de tus manos, doy  gracias a Dios Padre que, siempre y en todo lugar, interviene en la historia del hombre; peregrino de la Paz que tú anuncias en este lugar, alabo a Cristo, nuestra paz, y le imploro para el mundo la concordia entre todos los pueblos; peregrino de la Esperanza que el Espíritu anima, vengo como profeta y mensajero para lavar los pies a todos, en torno a la misma mesa que nos une.
¡Salve, Madre de Misericordia, Señora de la blanca túnica!
En este lugar, desde el que hace cien años manifestaste a todo el mundo los designios de la misericordia de nuestro Dios, miro tu túnica de luz y, como obispo vestido de blanco, tengo presente a todos aquellos que, vestidos con la blancura bautismal, quieren vivir en Dios y recitan los misterios de Cristo para obtener la paz.
¡Salve, vida y dulzura, salve, esperanza nuestra, Oh Virgen Peregrina, oh Reina Universal!
Desde lo más profundo de tu ser, desde tu Inmaculado Corazón, mira los gozos del ser humano cuando peregrina hacia la Patria Celeste.
Desde lo más profundo de tu ser, desde tu Inmaculado Corazón mira los dolores de la familia humana que gime y llora en este valle de lágrimas.
Desde lo más íntimo de tu ser, desde tu Inmaculado Corazón, adórnanos con el fulgor de las joyas de tu corona y haznos peregrinos como tú fuiste peregrina.
Con tu sonrisa virginal, acrecienta la alegría de la Iglesia de Cristo.
Con tu mirada de dulzura, fortalece la esperanza de los hijos de Dios.
Con tus manos orantes que elevas al Señor, une a todos en una única familia humana.
¡Oh clemente, oh piadosa, Oh dulce Virgen María, Reina del Rosario de Fátima!
Haz que sigamos el ejemplo de los beatos Francisco y Jacinta, y de todos los que se entregan al anuncio del Evangelio.
Recorreremos, así, todas las rutas, seremos peregrinos de todos los caminos, derribaremos todos los muros y superaremos todas las fronteras, yendo a todas las periferias, para revelar allí la justicia y la paz de Dios.
Seremos, con la alegría del Evangelio, la Iglesia vestida de blanco, de un candor blanqueado en la sangre del Cordero derramada también hoy en todas las guerras que destruyen el mundo en que vivimos.
Y así seremos, como tú, imagen de la columna refulgente que ilumina los caminos del mundo, manifestando a todos que Dios existe, que Dios está, que Dios habita en medio de su pueblo, ayer, hoy y por toda la eternidad.
¡Salve, Madre del Señor, Virgen María, Reina del Rosario de Fátima!
Bendita entre todas las mujeres, eres la imagen de la Iglesia vestida de luz pascual, eres el orgullo de nuestro pueblo, eres el triunfo frente a los ataques del mal.
Profecía del Amor misericordioso del Padre, Maestra del Anuncio de la Buena Noticia del Hijo,
Signo del Fuego ardiente del Espíritu Santo, enséñanos, en este valle de alegrías y de dolores, las verdades eternas que el Padre revela a los pequeños.
Muéstranos la fuerza de tu manto protector.
En tu Corazón Inmaculado, sé el refugio de los pecadores y el camino que conduce a Dios.
Unido a mis hermanos, en la Fe, la Esperanza y el Amor, me entrego a Ti.
Unido a mis hermanos, por ti, me consagro a Dios, Oh Virgen del Rosario de Fátima.
Y cuando al final me veré envuelto por la Luz que nos viene de tus manos, daré gloria al Señor por los siglos de los siglos.

Amén.

jueves, 4 de mayo de 2017

MES DE MAYO

Cenáculo de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina
MES DE MAYO
¡Gloria a Jesús en María!
Hemos subrayado siempre, y así nos esforzamos por vivirlo cada día, que nuestra espiritualidad comunitaria no tiene nada de novedoso, aunque paradógicamente en las circunstancias de los tiempos que nos tocan vivir resulte toda una novedad.
Se trata de la espiritualidad católica, de la esencia de nuestra fe, de la fe de los primeros cristianos, de la fe de los Santos, de la fe profesada y vivida a lo largo de dos mil años por los hijos de la Iglesia.
No queremos añadidos, ni adaptaciones, ni glosas, ni reduccionismos, ni traiciones descaradas, que vienen siendo el pan envenenado de cada día.
Tenemos la obligación,  y nos asiste el derecho, a negarnos en rotundo a sacrificar nuestra identidad católica en los apestosos e idolátricos altares del sincretismo religioso, del falso ecumenismo, del indiferentismo, del sectarismo masónico, y de la diabólica pretensión de la religión mundialista.
¡Obedeceremos siempre a Dios antes que a los hombres!
Comenzamos el mes de mayo, el mes especialmente consagrado a la Santísima Virgen María.
Ella está presente en nuestra vida y en la vivencia de nuestra fe todos y cada uno de los días del año. Está presente en todos y cada uno de los misterios de la vida de Cristo nuestro Señor. Porque no hay Jesús sin María, ni María sin Jesús.
¡Nadie puede separar lo que Dios ha unido en el tiempo y en la eternidad! Y quien osara semejante pretensión satánica  no escapará a la ira de Dios Altísimo.
La Trinidad Santísima no va a tolerar, bajo ninguna excusa, que las blasfemia, irreverencias,  ultrajes, desprecios o indiferencias hacia la Madre de Dios queden impunes.
Quienes consideren a la Virgen Santísima como un escollo para acercarse al Hijo de Dios, como una figura irrelevante en la fe por Él revelada, no podrán gozar jamás del beneplácito de Dios.Jesús viene a nosotros por María, y a Jesús se va por María.
El mes de mayo nos ofrece la posibilidad de purificar, renovar y fortalecer nuestra piedad mariana.
En la contemplación diaria de las virtudes vividas por María encontraremos las gracias más preciadas para que la imagen de Cristo se vaya formando en nosotros con mayor perfección.
En la imitación de las virtudes practicadas por Nuestra Señora se nos ofrece el camino de mayor perfección en el seguimiento de Cristo.
En la plegaria filial y confiada, elevada desde lo profundo del corazón a la Madre de Dios, encontraremos la fuente de mayor consuelo y cuanta fortaleza necesitemos para perseverar en el amor a Dios y al prójimo.
¡Nada sin Jesús, nada sin María!
¡Todo por Jesús, todo por María!
Manuel María de Jesús F.F.

domingo, 16 de abril de 2017

¡CRISTO HA RESUCITADO!

¡Creo en tu Resurrección, Señor!
¡Creo que al tercer día, después de tu muerte en la cruz, te despertaste victorioso del sueño de la muerte por el poder de tu divinidad!
No creo por la luz de mi humana inteligencia, sino por la gracia de la fe que me regalaste en el santo bautismo.
¡Creo en Tí, Señor, pero aumenta mi fe!
La llama ardiente de tu amor al Padre, y la compasión por el género humano, te movió a encarnarte y entregar tu vida para redimirnos del pecado y de la muerte.
Con tu Resurrección has abierto el camino para que cuantos crean en tu Nombre puedan participar de tu triunfo y alcanzar la bienaventuranza eterna.
¡Gracias, Señor, por tu Encarnación, por tu Pasión, por tu Muerte y Resurrección!
Te abajaste hasta nosotros y te humillaste, haciéndote Siervo, anonadándote hasta las profundidades de nuestra miseria y de nuestro pecado.
Te erguiste victorioso de la postración de la muerte para elevarnos contigo a las alturas de la vida y de la felicidad eternas.
¡En tu muerte y sepultura hemos muerto y hemos sido sepultados contigo!
¡En tu Resurrección hemos resucitado contigo a una vida nueva y llevamos en nosotros la semilla de la resurrección futura!
Viniste al mundo para traernos vida y vida en abundancia. La vida nueva, germen de la vida futura en toda su plenitud, pero que ya aquí y ahora nos da la capacidad de hacer brotar esa nueva vida que es germen y anticipo de la vida que esperamos gozar en tu reino.
A tu paso por esta tierra todo lo ibas llenando de luz y de vida con la fuerza de tu amor, con las caricias de tu ternura, con el bálsamo de tu compasión.
Curaste a los leprosos, devolviste la vista a los ciegos, hiciste andar a los tullidos, acogiste a los pecadores, bendeciste a los niños, hiciste volver a la vida a los muertos, sanaste a los enfermos, tuviste palabras de esperanza y de justicia para los pobres... ¡Todo en Ti irradiaba vida y esperanza!
¡Haznos, Señor, testigos de tu Resurrección!
Líbranos de una fe mortecina y sacude nuestra tibieza.
Líbranos de la carcoma del fariseísmo y revístenos del espíritu de humildad, para que nuestra fe sea pura y nuestro testimonio sea atrayente y creíble para nuestro prójimo.
Que con tu gracia y con tu vida en nosotros pasemos por el mundo resucitando y llenando de vida todo lo que está mortecino, desesperanzado, humillado y desolado en el corazón de nuestros hermanos.
Tú Resurrección es un no rotundo a todo aquello: palabras, obras, actitudes y circunstancias que destruyen al ser humano, que rompen el corazón de las personas, que infringen dolor, angustia y desolación.
¡Cristo Resucitado, llénanos de la vida de tu amor para que seamos portadores de tu paz, de tu  luz y de tu bondad, para sanar todos los corazones afligidos!
Manuel María de Jesús F,F.

viernes, 14 de abril de 2017

IN MEMORIAM

Rogad a Dios por el alma de 
Monseñor Ignacio Barreiro Carámbula, presbítero
Doctor en Derecho y en Sagrada Teología
Director de Vida Humana Internacional en Roma
22 Oct. MCMXLVII - 13 Apr. MMXVII
Requiescat in pace